martes, 27 de marzo de 2007

Cronica de

Escrito para medios de comunicacion entre el Mister y Eusebio padre.


Bochornoso espectáculo el acaecido en Santa Rosalía el pasado viernes. Ocurrió en una liga amateur, en concreto, entre los equipos Los Señalados y La Unión. Paradójicamente, esta competición de fútbol 7, o al menos oficialmente se practica este deporte, se llama Juegolimpio.

Se superaba el minuto 10 de la segunda parte y el resultado reflejaba un ajustado 2-0 favorable a La Unión. El equipo de Los Señalados recibe una falta en el centro del campo y, tras colocar el balón en el lugar indicado por el árbitro, el jugador con el dorsal número 10 de La Unión desplaza el esférico. Tras solicitar amarilla el ejecutor de la falta, el jugador unionista se dirige a su contrario con estos términos: “Amarilla tienes tú la cara. Tras este insulto, un jugador de Los Señalados aconseja a su compañero sacar la falta en dirección a su cara y, tras lanzar el balón al interior del área, claramente alejado de dicho jugador que formaba barrera, éste último se dirige al banquillo golpeando al jugador de Los Señalados. Al ver la agresión, el hermano del agredido, que también es jugador y se encontraba en el banquillo, decide vengar a su hermano propinándole un puñetazo al agresor.

A partir de ahí los vergonzosos acontecimientos se sucedieron. El portero suplente de Los Señalados decide separar a ambos jugadores para acabar con la trifulca. Mientras tanto, el único portero de La Unión decide arremeter contra el portero suplente con una patada a la altura del cuello. El portero titular de Los Señalados va a pedirle explicaciones, siempre de forma pacífica y, en lugar de poner fin a su locura, decide ir a por otro objetivo. Simultáneamente, saltan tres energúmenos de la grada, seguidores de La Unión, con el único objetivo de agredir por la espalda a tantos jugadores como pudieran, y el número 10, fuera de sí, busca a los dos hermanos para ver saciada su sed de venganza, sin saber que se habían refugiado en la casa de un vecino del citado pueblo y estaban avisando a la policía. El capitán de Los Señalados decide mediar para poner paz en el campo y el portero, que anteriormente ya había agredido a un jugador, le propina un salvaje puñetazo que se salda con la fractura de la mandíbula inferior izquierda. Ante este panorama, se suspende el partido y el entrenador de Los Señalados indica a sus jugadores que salgan corriendo del campo y se dirijan a sus respectivos coches para no recibir más agresiones.

Ante la gravedad de la lesión un coche parte hacia un hospital mientras que los dos restantes se marchan hacia sus casas, con la mala suerte de dejar en el campo a un jugador. Al llegar al campo ven a los jugadores de La Unión que los amedrentan con gritos tales como “¡queréis más!” o “¡no habéis tenido suficiente!”. Ante este panorama deciden buscar una patrulla de la guardia civil para poder volver a por el jugador. Finalmente, recogieron al jugador con la compañía de dicha patrulla, mientras que los dos hermanos pudieron ser conducidos hasta su coche escoltados por la policía local.

Fruto del brutal puñetazo, el capitán del equipo de Los Señalados está ingresado en el hospital civil de Málaga a la espera de ser operado para ser soldada su mandíbula.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy buena crónica, ojalá la publiquen.

Alejo dijo...

se sabe si ha salido en algun medio?